lunes, 27 de abril de 2009

90 cañicultores de la frontera cambian sus cultivos porque Central azucarero de Táchira no les paga



En total, la compañía les debe 1,2 millones de dólares. Los nacionales han tenido que recurrir a créditos para subsistir y siguen esperando respuesta.

El arroz, el cacao, la palma de aceite y hasta la piscicultura son ahora las alternativas que tienen para vivir. Ellos se cansaron de esperar el pago que desde agosto del 2008 le adeuda el Central Azucarero del Táchira (Cazta C.A.), por la exportación diaria al vecino país de la caña de azúcar.

"Me aburrí de que pasaban los días y nada que nos llegaba la plata. Por eso, corté toda la caña que tenía y en ese terreno sembré arroz, del cual ya recogí la primera cosecha", confiesa Orlando Aguilar, uno de los nueve socios de la Cooperativa de Cañicultores del Valle del Río Zulia (Coopecaña), que se vio obligado a separarse del gremio y dedicarse a otra actividad agroindustrial de la zona.

En los últimos ocho meses, la entidad ha perdido cerca de 220 hectáreas, que hasta mediados del año pasado hacían parte de las casi 700 hectáreas de donde los cañicultores de Norte de Santander exportaban unas 90.000 toneladas anuales de caña de azúcar al ingenio venezolano, ubicado en el fronterizo municipio de Ureña, a escasos 10 minutos de Cúcuta.

Édgar Fuentes, gerente de Coopecaña, asegura que el problema radica en que desde el 11 de agosto del 2008 Cazta no ha podido pagarles 1,2 millones de dólares (que al cambio actual son cerca de 2.794 millones de pesos) correspondientes a 27.000 toneladas enviadas el año pasado a la planta venezolana.

"Hemos buscado ayuda a través de los organismos oficiales de ambos países, ya hubo intervención de la cancillería colombiana en Caracas y el caso ha llegado a oídos, incluso, de los presidentes Álvaro Uribe y Hugo Chávez, pero hasta ahora no hay una solución", explica Fuentes, quien dice que la situación ya tocó fondo entre los cañicultores, que han acudido a todo tipo de créditos para poder subsistir.

Las directivas de Cazta han explicado que su imposibilidad de pago a los cañicultores nortesantandereanos se debe a que la Comisión Administradora de Divisas (Cadivi) aún no les ha autorizado la entrega de divisas, pues es esa entidad la que hace la operación internacional del dinero a través del banco Central de Venezuela al Banco de la República de Colombia.

Esta semana, los ministros de Economía y Finanzas de Venezuela, Alí Rodríguez, y de Comercio, Eduardo Samán, dijeron al gobierno de Colombia que se agilizará el trámite para que Cadivi apruebe los recursos que necesitan los importadores de ese país para pagar deudas a empresas nacionales, que hoy llegan a más de 260 millones de dólares, de los cuales 23 millones corresponden al sector agroindustrial.

Pero mientras eso ocurra, la cosecha de caña que debía iniciarse el pasado 18 de febrero empieza a perderse. "La caña en su proceso vegetativo tienen unos picos y ya subió al máximo para cortar, después viene un decaimiento en su sacarosa y aunque se puede cortar, se corre el riesgo de nadie la compre", advierte Fuentes.